Silueta
Hoy, desnuda frente al espejo,
decías de tu cuerpo de ayer:
“en aquel entonces, nada de barriga,
un culo hacia atrás
y las tetas grandes y empinadas”.
Al espejo decías y al verte, me acordé
– aunque nunca lo haya realmente
olvidado –
el día que tocaste el ‘cuatro’ para mi
– y cantaste un ‘polo margariteño’.
En aquel día, después de la música,
he visto tu cuerpo contra la luz de la
puerta...
Tu cuerpo esbelto y juvenil,
transparente a la luz,
en un trajecito blanco,
con puntos de color pequeñitos,
que no sé si eran flores...
Y así he mirado, maravillado,
la silueta de tus tetas firmes.
Hoy – después de tantas lunas –
al verte al espejo,
me he transportado otra vez
a la escena con música de ‘cuatro’
y a la visión de tus bellos senos
– inolvidable recuerdo de tu cuerpo.